El calor de la tortilla

El otro día, mientras te daba de cenar, sentí la calidez de lo cotidiano. No sé exactamente qué es, sólo sé que esa escena me trasladó a mi propia infancia, a ese momento exacto en el que mi madre me daba de cenar a la luz de las bombillas. Una luz artificial y siempre insuficiente preside la escena. Tú estás sentado y tu madre merodea por la cocina, trayendo y llevándose comida, ahora una sopa, ahora una tortilla caliente, ahora sóplale un poquito, con el tenedor en la mano y los labios empujando un aire que se supone más frío que la tortilla. Y tú, mirando, testigo de un movimiento incesante que algún día recordarás a la vez que te recorre el cuerpo el calor al que tu madre sopló en aquella tortilla. Eso es, eso debe ser la calidez cotidiana.

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