Sobre mí

Hubo un momento en tu vida en el que te enfrentabas al mundo con la boca abierta. No es que no tuvieras miedo a nada, pero no se lo tenías a nada a priori, y tu reacción ante lo desconocido era abrir mucho la boca como para comértelo, daba igual no contar con dientes.

Si te acercaban un trozo de tela abalanzabas sobre él tus manos descoordinadas y abrías la boca con voracidad en una mueca mezcla de osadía y optimismo, el necesario para saberte capaz de poder con todo, y para que el gesto recordara a una risa.

Ése también eras tú pero probablemente lo habrás olvidado y también los que admiraron tu gesto por primera vez. Este blog nació como antídoto contra el olvido y el no darse cuenta, en él escribo como madre, o lo que es lo mismo, como observadora privilegiada de cómo es la vida al principio.

Además de madre, soy periodista y La tiradora de hilos.


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