Gestos

Hay gestos que van asociados de forma natural a la alegría, aún sin saberlo antes de convivir con un bebé. Uno de ellos es la pedorreta, la pedorreta que sale desde lo más profundo del ser para expandir su vibración por el aire hasta que ya no queda ni una gota en los mofletes previamente henchidos.

No se trata de una pedorreta aprendida, es una pedorreta innata. La materialización del dicho “no caber en sí de gozo” y, por ello, Seguir leyendo

Collage

Cuando nace un niño y te pasas horas con él en los brazos -porque sin duda se duerme más a gusto sobre tu piel y tus huesos que sobre cualquier superficie mullida y plana-, es muy tentador empezar a buscar parecidos razonables. No se trata de parecidos globales: esta persona se parece globalmente a esta otra. No, se trata de una búsqueda de parecidos fragmentada. Por ejemplo, la barbilla, tanto de A. como de M. nada más nacer, me evoca la imagen de mi abuela Elvira. R. dice que es porque, al no tener dientes, la mandíbula de todos los bebés es cercana a la de los abuelos, a la de los abuelos de antes, porque los de ahora tienen unas mandíbulas envidiables.

Sin embargo, no todos los bebés me recuerdan a mi abuela Elvira, ni todos Seguir leyendo

La entrada a los sueños

Justo cuando empieza a dormirse, en la frontera entre estar despierta y no estarlo, A. esboza una sonrisa, o varias, ayer incluso una especie de carcajada.

No sé qué hay en ese paso entre un estado y otro que hace que se ría. En todo caso, invariablemente, no podemos evitar decirle a quien esté al lado: “mira, se ha reído”. Él nunca llega a verlo, claro, la frase es más larga que la sonrisa. Seguir leyendo

Arcilla

Tener un trozo de arcilla entre las manos, siempre te ubica. Ya sea porque estés mordiendo el barro, centrado en crear el botijo de tu vida, o bien, porque tu hijo te lo haya dado antes de salir de casa y lo descubras al cabo de unas horas, al volver a meter la mano en el bolsillo de tu abrigo, después de una jornada laboral. ¿Qué llevo yo aquí?, te preguntas. Recorres a ciegas, con la yema de los dedos, aquel objeto. Rebuscas en tu memoria más reciente y entonces, por fin recuerdas, no sólo qué es, sino también de dónde vienes y a dónde vas.

El sueño

Nunca te ha gustado dormirte, al menos hacerlo tomando conciencia de ello. Siempre has tenido que desviar tu atención con cualquier cosa para no lanzarte al abismo de la oscuridad de unos ojos cerrados que encierran a su vez la voluntad durante unas horas. El sueño lo vence todo, nos vence a nosotros y después a la realidad que nos abruma y que se agolpa ante nosotros justo antes de caer rendidos, como la ropa en una lavadora apretada esperando el jabón. Y es el jabón lo que no llega, o lo que llega mejor cuando uno está distraído. Por ejemplo, estás llorando y tu padre va a consolarte contándote una historia que empieza muy flojita, Seguir leyendo

Firmas invitadas

Me gusta leer. Entre mis autores desconocidos predilectos están: aquellos que escriben, por ejemplo: nosirveparanada.com o maremeva.wordpress.com, y aquellos otros que últimamente no escriben casi o lo hacen para sus adentros, por ejemplo: penaleat.blogspot.com, sweetmondays.com o teleodesdeaqui.blogspot.com. Casualmente, estos últimos llevan meses haciendo, de forma desenfrenada, cosas por primera vez. Con esa excusa, se me ocurrió que podría arrancarles algunos textos, para leerles más, para reírme, curarme, admirarme con ellos en letra, como lo hago en persona. Todos dijeron que sí, así que, a partir de ahora, serán firmas invitadas, con la asiduidad de lo que se hace esperar pero se deja ver.