Arcilla

Tener un trozo de arcilla entre las manos, siempre te ubica. Ya sea porque estés mordiendo el barro, centrado en crear el botijo de tu vida, o bien, porque tu hijo te lo haya dado antes de salir de casa y lo descubras al cabo de unas horas, al volver a meter la mano en el bolsillo de tu abrigo, después de una jornada laboral. ¿Qué llevo yo aquí?, te preguntas. Recorres a ciegas, con la yema de los dedos, aquel objeto. Rebuscas en tu memoria más reciente y entonces, por fin recuerdas, no sólo qué es, sino también de dónde vienes y a dónde vas.

El sueño

Nunca te ha gustado dormirte, al menos hacerlo tomando conciencia de ello. Siempre has tenido que desviar tu atención con cualquier cosa para no lanzarte al abismo de la oscuridad de unos ojos cerrados que encierran a su vez la voluntad durante unas horas. El sueño lo vence todo, nos vence a nosotros y después a la realidad que nos abruma y que se agolpa ante nosotros justo antes de caer rendidos, como la ropa en una lavadora apretada esperando el jabón. Y es el jabón lo que no llega, o lo que llega mejor cuando uno está distraído. Por ejemplo, estás llorando y tu padre va a consolarte contándote una historia que empieza muy flojita, Seguir leyendo

Firmas invitadas

Me gusta leer. Entre mis autores desconocidos predilectos están: aquellos que escriben, por ejemplo: nosirveparanada.com o maremeva.wordpress.com, y aquellos otros que últimamente no escriben casi o lo hacen para sus adentros, por ejemplo: penaleat.blogspot.com, sweetmondays.com o teleodesdeaqui.blogspot.com. Casualmente, estos últimos llevan meses haciendo, de forma desenfrenada, cosas por primera vez. Con esa excusa, se me ocurrió que podría arrancarles algunos textos, para leerles más, para reírme, curarme, admirarme con ellos en letra, como lo hago en persona. Todos dijeron que sí, así que, a partir de ahora, serán firmas invitadas, con la asiduidad de lo que se hace esperar pero se deja ver.