Perder a un abuelo

Perder a un abuelo por primera vez y hasta conocerlo es algo que puede coincidir prácticamente en el tiempo. Mientras M., con 5 años, ha llorado la muerte de mi padre. A., con 2 meses, pudo conocerlo antes de que sucediera. M. está preocupado por que A. no lo conozca realmente, por no recordarlo. Yo nos consuelo diciendo que nosotros haremos que le conozca, explicándole quién era, prestándole nuestros recuerdos.

A mí, que la tristeza de su muerte me acompaña desde mucho antes de que esto sucediera por el anuncio anticipado de su pérdida como una sentencia cuyos plazos nunca acató, me consuela extrañamente que A. y él pudieran tocarse la piel, mirarse a los ojos, acariciarse las almas por primera vez, generando una luz que no se apagará nunca.

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