Cómo leer las manos (de otra forma)

Hay algo de mágico en las manos de un bebé. Cuando todavía no cuentan con la herramienta del lenguaje, las manos son otra voz a la que observar de cerca. A. las mueve con una especie de serenidad consciente cuando va a comunicarse con ellas. Eso es lo que yo interpreto, desde fuera lo que se ve es una mano pequeña que se mueve de forma pausada y progresiva, ocupando el espacio con elegancia, hasta emitir el gesto que buscaba, como quien busca una palabra.

La mano puede decir, después de un rato observándote, Seguir leyendo

Para mantener el calor

Te levantas oyendo el grito cantado de “¡El do-min-go es fies-ta! ¡El do-min-go es fies-ta!”. Y te alegras. Te alegras de la alegría. Y a la vez tienes un impulso, el de cerrar la puerta para que no se escape, como el calor.

Me imagino haciéndolo en un gesto ridículo pero a la vez un poco necesario. Este impulso de entornar la puerta para que el ambiente emocional de la casa, del piso, de los cuerpos, se mantenga cálido.

Pero tiene algún sentido, Seguir leyendo

Gestos

Hay gestos que van asociados de forma natural a la alegría, aún sin saberlo antes de convivir con un bebé. Uno de ellos es la pedorreta, la pedorreta que sale desde lo más profundo del ser para expandir su vibración por el aire hasta que ya no queda ni una gota en los mofletes previamente henchidos.

No se trata de una pedorreta aprendida, es una pedorreta innata. La materialización del dicho «no caber en sí de gozo» y, por ello, Seguir leyendo

Hola, Siri

Tu hijo coge el móvil y se dispone a hablar con esa voz fruto de la inteligencia artificial que Apple ha bautizado como Siri.

– Hola, Carmen, dice M.
– ¿En qué Carmen?, responde Siri.
– No, M., Carmen es la voz del GPS, la del teléfono se llama Siri – apuntas tú, que estás en otros temas pero con la oreja puesta-.
– Vale -dice M.- Hola, Siri.

Entonces empiezan las preguntas con esa actitud de satisfacción avanzada al saber que al otro lado hay alguien, llámese Siri o Carmen o como se quiera, Seguir leyendo

La comunicación y los hijos

Un día, en el principio de tus días, algo me hace pensar en el significado genuino de la palabra comunicación. En lo que en realidad significa, en la profundidad de su esencia que se remonta al origen de los días, de los nuestros, como humanos –esta es una palabra que nos gusta mucho usar en la familia para hablar de los miembros de la especie-.

Estoy cambiándote, esa operación que se repite en numerosas ocasiones a diario, de forma mecánica incluso, llegados a cierto grado de experiencia. Nuestras caras están cerca, Seguir leyendo

Collage

Cuando nace un niño y te pasas horas con él en los brazos -porque sin duda se duerme más a gusto sobre tu piel y tus huesos que sobre cualquier superficie mullida y plana-, es muy tentador empezar a buscar parecidos razonables. No se trata de parecidos globales: esta persona se parece globalmente a esta otra. No, se trata de una búsqueda de parecidos fragmentada. Por ejemplo, la barbilla, tanto de A. como de M. nada más nacer, me evoca la imagen de mi abuela Elvira. R. dice que es porque, al no tener dientes, la mandíbula de todos los bebés es cercana a la de los abuelos, a la de los abuelos de antes, porque los de ahora tienen unas mandíbulas envidiables.

Sin embargo, no todos los bebés me recuerdan a mi abuela Elvira, ni todos Seguir leyendo