Nunca pongas un jarrón chino en la mano de un bebé

Cuando crecemos necesitamos hacer un esfuerzo consciente por dirigir nuestra atención a aquello en lo que queremos enfocarnos. Eso dicen. Y a los que nos gusta hacer muchas cosas a la vez porque con una sola tememos aburrimos, nos cuesta creerlo. Sin embargo, cuando estás cerca de un bebé, esa teoría resulta irrefutable y además de una forma muy explícita.

A. tiene en una mano algo que le interesa. Ve un segundo objeto atractivo y lo alcanza con la otra mano. Está bien, podemos manejar dos cosas a la vez. Pero, ¿qué pasa cuando aparece un tercer elemento deseable? Una de las dos manos se abre y simplemente deja caer en picado lo que tenía, sin ni siquiera darse cuenta, para que la mano quede libre para dirigirse al tercer objeto. Y así indefinidamente. Mano abierta, mano cerrada, mano abierta, mano cerrada. Conclusión 1: Dos cosas a la vez, bien. Tres ya, malabarismo. Conclusión 2: véase título.

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