Bro, soy muy pro

En la relación entre hermanos hay momentos de tensión, de dar rienda suelta a las ganas de discutir, lo sabemos, existe, pero hay otra cara, más desconocida, quizás menos transitada, pero que te hace tocar el cielo de la maternidad con las yemas de los dedos: ese momento en el que los hermanos, lejos de provocarse el enfado, se ayudan a salir de él. 

 

Es un cogerse de la mano metafórico con el que se acompañan a transitar de una emoción a otra, a salir de un bucle que les está dañando, sin forzarse, sólo recordándose todo lo que hay fuera y que por momentos han dejado de ver. 

 

Sucede en las dos direcciones, cada uno a su manera. Por ejemplo, M emula para A un tropiezo al más clásico estilo payaso, una vez tras otra, hasta que el gag surge efecto. O A empieza a hacerle sus caricias preferidas a M y a continuación le da la mano. 

 

No se echan en cara lo que sienten, el enfado o la tristeza, simplemente, de forma instintiva se recuerdan el uno al otro que hay motivos para reírse, para sentirse queridos y eso, muchas veces, basta. 

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