“Arriba / abajo” en series de 8

Ponerse de pie. Una y otra vez. Soltar una mano y ver cómo te sostienes, o caer. Reír por el intento, por poder volver a probar. Agarrarte a ese límite que te separa de la amplitud del mundo para que duermas, y usarlo para ejercitar tu habilidad para explorarlo. Así es como te relacionas con la madera que rodea a tu cuna y que has convertido en la típica barra enganchada a un espejo de las clases de baile.

 

Un lugar al que agarrarse para ampliar tu repertorio de movimientos, para retrasar el momento de coger el sueño. Para alargar el día doblando y estirando las rodillas, el prólogo de un salto repetido hasta la saciedad de tu sonrisa. Sonrisa saciada. Eso es, ese momento, una alegría que alimenta, que alimentas.  

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *